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¿Por qué cuidar nuestra microbiota?

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Hola a todos con el invierno que llevamos…con el frío intenso y lluvias, muchos comenzamos con las gripes y los resfriados ¡a lo bestia! Ya hemos hablado más de una vez de la importancia de nuestro intestino, pues allí se encuentra una de nuestras primeras barreras de defensa, ¡ayudemos a nuestro sistema inmunológico a estar preparado!

El sistema inmunológico es el encargado de defendernos frente a cuerpos extraños (antígenos) como pueden ser bacterias y virus. Nuestro cuerpo produce unas partículas llamadas anticuerpos que los atacan y destruyen, evitando enfermedades.

¿Sabias que el 60% de nuestro sistema inmunitario lo encontramos en el intestino? ¿Y que en él, encontramos mas de 2000 especies diferentes de bacterias, hongos y levaduras que nos ayudan a obtener nutrientes de los alimentos que comemos?


A este conjunto de microorganismos, se les llama microbiota.


Las bacterias, hongos y levaduras de nuestra microbiota conviven en perfecta armonía con nosotros, hay una simbiosis perfecta (estado eubiótico, es cuando estamos SANOS). Además del intestino las podemos encontrar en la piel, en las mucosas de todo nuestro cuerpo, como es boca, vagina, nasofaringea… etc.

Pero si el equilibrio de esta microbiota se rompe (a esto se llama disbiosis) ¡y es cuando aparecen las enfermedades!

¿Sabías que nacemos sin microbiota? ¿Y una vez que estamos en este mundo, en función de cómo sea el parto (cesárea o natural) y el tipo de alimentación (leche materna o artificial) adquirimos diferentes tipos de bacterias?

Hay distintos tipos de microbiota, que además realizan funciones diferentes, aquí encontraríamos:

 

Microbiota protectora

(constituyen entre el 60-90% de todos los microorganismos) los más numerosos son los Lactobacillus, Bifidobacterium y Bacteroides.

Estos están forrando las paredes del intestino junto con el mucus, protegiéndolo, impiden que germenes patógenos colonicen y nos invadan. Cuando se produce un desequilibrio en esta población de microorganismos, tendremos diarrea, colitis ulcerosas, problemas de piel (como dermatitis, eccemas…), entre otras.


Microbiota inmunomoduladora

(constituyen el 10-30% de los microorganismos del intestino) aquí encontramos a la Escherichia coli y a Enterococcus faecalis, éstos van a mejorar nuestra respuesta inmune.

La más conocida es la E. coli, sin ella nosotros no seríamos capaces de sintetizar y absorber la vitamina K y algunas vitaminas del complejo B. En la zona del intestino, en la que vive, al pegarse a la pared intestinal hace que esa zona se vuelva ligeramente ácida, por lo que los organismos patógenos no sobreviven en ese ambiente.

De esta manera las células del sistema inmunológico pueden emplear su fuerza en otras partes del cuerpo. ¿Veis lo listo que es nuestro cuerpo? Los problemas aparecerán cuando tengamos más cantidad o menos de esta bacteria, se rompe el equilibrio y vienen las enfermedades.


Microbiota mucoprotectora

(representan el 5-10%) Faecalibacterium prausnitzii y Akkermansia muciniphila son importantísimos pues mantienen la capa de de mucosa, donde viven los microorganismos. Son los encargados de la respuesta inflamatoria de la pared. Cuando hay disminución de estos, se inflama la mucosa, se altera su permeabilidad y hay una sobrecarga hepática muy importante.


Microbiota proteolítica

(representan el 0,001% del total) viven en el intestino grueso en equilibrio, aquí tenemos: E. coli Biovare, Clostridium, Proteus, Pseudomona, Enterobacter, Citrobacter , Klebsiella y Candida  entre otras.

Nos ayudan a la digestión de las proteínas, produciendo productos de desecho. Aquí si el equilibrio se rompe y predominan unos microorganismos sobre otros, es cuando aparece síntomas como meteorismo, diarreas, cefaleas, fatiga crónica.

Buenos creo que por hoy está bien, el próximo día os explico lo que nuestro intestino necesita para mantener el equilibrio.

¡Piensa en verde!

Referencias

Bäckhed F, Fraser CM, Ringel Y, et al. (2012). Defining a healthy human gut microbiome: current concepts, future directions, and clinical applications. Cell Host Microbe 12(5):611-622.

Calder, P.C., Albers, R., Antoine, J.M., Blum, S., Bourdet-Sicard, R., Ferns, G.A., Folkerts, G., Friedmann, P.S., Frost, G.S., Guarner, F., Løvik, M., Macfarlane, S., Meyer, P.D., M’Rabet, L., Serafini, M., Van Eden, W., Van Loo, J., Vas Dias, W., Vidry, S., Winklhofer-Roob, B.M. y Zhao, J. (2009). Inflammatory disease proccesses and interactions with nutrition. British Journal of Nutrition, 101, pp: S1-S45.

So, J.S., Lee, C.G., Kwon, H.K., Yi, H.J., Chae, C.S., Park, J.A., Hwang, K.C. y Im, S.H(2008). Lactobacillus casei potentiates induction of oral tolerance in experimental arthritis. Molecular Immunology, 46, pp: 172-180.

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